MATANZA
1607-2011= 404
El acto de educarnos, de recibir una
educación sistemática, para que luego, de terminar, alguna de las etapas,
terciaria, universitaria u otras en donde el individuo debe desplegar una serie
de capacidades, que en la opinión del conjunto de la sociedad, que recepta esa
producción, calificará como competente o incompetente, de ahí la importancia
que tiene el proceso de formación que recibirán los alumnos en la escuela,
entendida como un todo, articulado, reciclado, autoevaluado y evaluado permanentemente,
se posibilitará que ese producto final, sea el esperado, competente y, no como
sucede en un altísimo número de alumnos que fracasan, abandonan o, simplemente:
sin posibilidades de insertarse en el mundo del trabajo, es decir, aunque me
cuesta expresarlo, incompetente.
Lo antes expresado, está en directa
relación con nuestro Sistema de Vida, que es LA DEMOCRACIA, distinta a una
forma de gobierno, que demanda de ciudadanos preparados para su desenvolvimiento
como tal. Dentro del currículum, en los distintos niveles, todos los Trayectos
Curriculares tienen su cuota de responsabilidad en el LOGRO DE UNA REAL Y
DINÁMICA CONCIENCIA CIUDADANA, pero, la mayor carga de obligación la tienen las Ciencias Sociales en
su conjunto, dentro de las que podemos acotar a La Formación Ética y Ciudadana,
Ciencia Política y la historia, si, señoras y señores, LA HISTORIA, que tanto
molesta a los grupos de poder, de tal modo, que cuando tienen alguna
oportunidad o posibilidad, se la trata de excluir, porque si le quitamos la
memoria a un pueblo, es más fácil su manipulación, tal como sucede en nuestra provincia y, en gran parte del país.
Sintetizando: ES ESENCIAL LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA EN LOS DISTINTOS NIVELES
DEL SISTEMA EDUCATIVO, inclusive en las que “no tienen nada que ver con ella”,
en donde se la tendría que enseñar bajo otras formas, como son los talleres, de
cursos especiales, etc. Suena a utopía, pero, les invito a ver los planes de
estudios de universidades del primer mundo.
Enseñar historia es una de las tareas más
difíciles que pueda encarar un docente, ya que
al ser una ciencia social, caracterizada por la subjetividad en ese acto
de tratarla pedagógica y didácticamente, aspecto que tendrá una mayor o menor
cuota según la actitud y honestidad del docente. Si enseñarla es una empresa
difícil, reconstruirla es superlativamente mayor, porque depende de personas
formadas en la investigación del pasado humano , LOS HISTORIADORES y, no de
aficionados, que se limitan a relatar supuestos, basados generalmente en
fuentes orales, las menos confiables, y de algunos documentos aialdos. Este
último es el caso de LA HISTORIA DE GUANDACOL, que es una asignatura pendiente,
que en algún momento se tendrá que encarar con la seriedad y los recursos
humanos y tecnológicos necesarios para esa titánica empresa.
Dicho lo anterior, que me parece
necesario dejarlo debidamente aclarado trataremos a continuación de expresar algunas líneas sobre lo que se “festeja o conmemora” el cuatro de noviembre de
cada año. Partiremos diciendo que Guandacol, se encuentra comprendido en un
amplio valle formado por el Cordón de
Guandacol, correspondiente a una unidad geográfica, que calificamos con la
generalidad de “Precordillera”, cuya extensión va desde la Provincia de
Mendoza, atraviesa San Juan y continúa por nuestra provincia. Es así que
Guandacol abarca las denominadas cumbres del Cordón de Guandacol, que está
conformada por: el cerro imán, el Cerro de las Burras y el cerro Urcuschum, que
supera los 3.000 metros de altura. Este cordón se formó en el periodo
denominado Ordovicico. Las rocas fueron estudiadas por Bordeunbender. Producto
de estos estudios, el investigador, concluyó, por la presencia de estas rocas,
formando afloramientos, dividiéndolo en tres regiones geográficamente
definidas: Sierras de Famatina, Precordillera de Guandacol y Precordillera de
Jagüel. Es un valle longitudinal, alineado en dirección Norte-Sur, relacionado
con el cordón montañoso, que lo limita, también conocido con el nombre de La
Troya.
Afirmar tajantemente que Guandacol fue
fundado el 4 de noviembre de 1607, es solo una intención, una “necesidad” de
algunos sectores, internos y externos, para festejar su cumpleaños, pero, como
ya se dejó esbozado anteriormente, se carecen de elementos objetivos para
tamaña afirmación, que, para quien escribe estas líneas, no tiene
significación, sino un ,mero simbolismo, que sirve para ese cometido, pero que
va en contramano con la reconstrucción científica de los sucesos del pasado,
más aún, si tenemos en cuenta que, coherentemente, se dejó de festejar el día
de la raza y, se pasó a denominar ese día como “EL DE LA DIVERSIDAD, LA INTEGRACIÓN
Y LA IDENTIDAD”, poniendo un manto de justicia a lo que verdaderamente sucedió:
el redescubrimiento de este continente por parte de Cristóbal Colón, quien dio
el puntapié inicial de un proceso de destrucción de las culturas aborígenes de
América, sometiéndolas a un verdadero genocidio, por parte de los países europeos,
hambrientos de oro y plata, para alimentar al sistema capitalista que habían creado. Se invita al
lector a buscar información sobre la conquista europea en América, o visitar el
blog, cuyo link colocaremos al final.
Festejar, o como se le quiera llamar, el
cumpleaños de Guandacol, como el de cualquier otra ciudad de La Argentina, de
Latinoamérica o de todo el continente, es una afrenta a los verdaderos dueños
de estas tierras, que el día 11 de octubre conmemoran, con tristeza, con dolor:
“EL ÚLTIMO DÍA DE LIBERTAD” y, el 12 como el comienzo de su lenta, pero real
destrucción.
Guandacol, no fue ajeno a estos sucesos,
sino, que también lo padecieron sus habitantes, sus verdaderos dueños,
originales: LOS GUANDACOLES, pueblo pacífico, amante de la libertad, pero con
la suficiente convicción, rebeldía y bravura para defender su liberad,
inclusive, hasta perder la vida en este cometido. Reconstruir aquellas épocas
es una ardua tarea, porque solo contamos con algunos vestigios aislados,
interpretados acientíficamente, quizás con muy buena intención, pero, con esto
no basta. Lo cierto que Guandacol tiene más de los años que se le atribuyen,
aún, cuando se llegue a determinar con mayor certeza su fundación, porque antes
de ello, estas tierras estaban habitadas por seres humanos, que conforman parte
de esa historia.
Los Guandacoles, fue
un grupo aborigen perteneciente a los Capayanes, que, junto con los Diaguitas y
Olongastas, conformaban los tres pueblos que habitaban la actual Provincia de
la Rioja. Fue uno de los grupos originarios que sufrieron el ataque de los
conquistadores españoles, comandados por Jerónimo Luis de Cabrera y el teniente
Juan Adaro de Irasola. Ambos bando se enfrentaron y, como era previsible, los
Guandacoles, fueron vencidos y, posteriormente trasladados, un grupo a san Juan
y, el otro, a la zona denominada Capayán de Famatina. Esta situación de una
tierra “liberada” fue aprovechada, en 1649, por el general Pedro Nicolás
Brizuela, quien solicitó al gobernador Gutierrez de Acosta y Padilla, le sean
cedidas bajo el pretexto de estar abandonadas, aspecto que se consideró y
aprobó. Gregorio de Brizuela, heredó estas posesiones, que fueron ampliadas con
la concesión de otros poblados aledaños, en 1697, por parte del Gobernador Juan
de Samudio.
Ante la necesidad de festejar el
cumpleaños de Guandacol, se trató de indagar en algunos indicios, como para
acercarse a ese supuesto hecho, con las salvedades antes mencionadas, de tal
modo que se tomó como referencia una carta
de Gaspar Doncel al gobernador Gregorio de Brizuela, fechada el 4 de
noviembre de 1607, en donde hace referencia a la existencia de habitantes
(indios) en el valle de Guandacol.
Agregar más a lo que
se expresa en este escrito, sería un acto de irresponsabilidad y de falta de
respeto a los verdaderos dueños de estas tierras, a los que, según mi criterio,
hay que HONRAR, VALORAR E IMITAR.
Profesor Alfredo Osfaldo Tejada.
Se ampliará, paulatinamente, este esbozo, en el blog, cuyo link para
acceder es
Fuentes consultadas:
Bazán; Armando Raúl: “HISTORIA DE LA RIOJA”. Editorial Paidós. Segunda Edición.
1992
De la Vega Díaz, Dardo: “MANUAL DE TOPONIMIA RIOJANA”. EDITORIAL
Canguro. Segunda edición. 1994
Otras fuentes:
Desde la oralidad, conversaciones informales, con personas, no
especialistas, que tienen conocimientos sobre esta problemática.

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